domingo, 22 de mayo de 2016

EL NIÑO QUE PUDO HACERLO


Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

sábado, 21 de mayo de 2016

EL ARTE DE HERVIR RANAS


Ponga una rana en un recipiente lleno de agua y comience a calentar el agua.
A medida que la temperatura del agua empieza a subir, la rana ajusta su temperatura corporal en consecuencia.
La rana se mantiene ajustando su temperatura corporal con el aumento de la temperatura del agua.
Justo cuando el agua está a punto de alcanzar el punto de ebullición, la rana no puede ajustar más.
En este punto la rana decide a saltar.
La rana trata de saltar, pero es incapaz de hacerlo, ya que ha perdido toda su fuerza ajustando la temperatura corporal.
Muy pronto la rana muere.
¿Qué mató a la rana?
¡Piensa en eso!
Sé que muchos van a decir que el agua hirviendo.
Pero la verdad, sobre lo que mató a la rana fue su propia incapacidad para decidir cuándo saltar.
Todos nos tenemos que ajustar, con la gente y las situaciones, pero tenemos que estar seguros cuando tenemos que ajustar y cuando tenemos que seguir adelante o cuando saltar.
Hay momentos en los que necesitamos hacer frente a la situación y tomar las acciones apropiadas, antes de que estemos incapacidatos para saltar.
Si permitimos que la gente nos explote física, emocional, financiera, espiritual o mentalmente continuarán haciéndolo.
Decidamos cuándo saltar!
Nadie va a saltar por nosotros...
Vamos a saltar mientras tengamos la fuerza.
¡Que tengan un excelente día!

SALMO 32

Dios mío,
tu perdón nos llega a todos
como una bendición;
tu perdón borra
nuestros pecados y rebeldías.
Tú bendices y declaras inocentes,
a los que no actúan con malicia.
Mientras no te confesé mi pecado,
las fuerzas se me fueron acabando
de tanto llorar.
Me castigabas día y noche,
y fui perdiendo fuerzas,
como una flor que se marchita
bajo el calor del sol.
Pero te confesé mi pecado,
y no oculté mi maldad.
Me decidí a reconocer
que había sido rebelde contigo,
y tú, mi Dios, me perdonaste.
Por eso los que te amamos
oramos a ti en momentos de angustia.
Cuando vengan los problemas,
no nos podrán alcanzar.
Tú eres mi refugio;
tú me libras del peligro,
por eso, con voz fuerte,
canto y festejo mi liberación.
Tú me dijiste:
«Yo te voy a instruir;
te voy a enseñar
cómo debes portarte.
Voy a darte buenos consejos
y a cuidar siempre de ti.
Los mulos y los caballos
son tercos y no quieren aprender;
para acercarse a ellos
y poderlos controlar,
hay que ponerles rienda y freno.
¡No seas tú como ellos!»
10 A los malvados les esperan
muchos sufrimientos,
pero a los que confían en ti
los cubres con tu gran amor.
11 Ustedes, pueblo de Dios,
¡alábenlo y hagan fiesta!
Y ustedes, los de corazón sincero,
¡canten a Dios con alegría!

NO ME MUEVE

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte. 

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte. 

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera. 

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

martes, 17 de mayo de 2016

CUANTO TE COSTARÁ SEGUIR A CRISTO



¿Cuánto te Costará Seguir a Cristo? El pastor Juan Carlos Ortiz lo expresó con el siguiente ejemplo, hablando de la perla de gran precio:

Un hombre le dice al mercader: “Quiero esta perla, ¿Cuánto cuesta?”
  • Mercader: ¡Es muy costosa!

  • Comprador: ¿Cuánto?

  • Mercader: ¡Muchísimo!

  • Comprador: ¿Piensas acaso que no puedo comprarla?

  • Mercader: ¡Sí puede comprarla! ¡Cualquier persona puede comprarla!

  • Comprador: Yo pensé que usted había dicho que es muy costosa

  • Mercader: ¡Sí lo es!

  • Comprador: Bueno, ¿Cuánto cuesta?

  • Mercader: ¡Cuesta todo lo que tienes!

  • Comprador: Tengo $ 10,000 en el banco

  • Mercader: $ 10,000 esta bien, dámelos. ¿Qué más tienes?

  • Comprador: Tengo $ 100 en mi bolsillo

  • Mercader: Eso es mío también. ¿Qué más tienes?

  • Comprador: ¡Eso es todo, no tengo nada más!

  • Mercader: ¿Dónde vives?

  • Comprador: En mi casa, soy propietario de una casa.

  • Mercader: Ok, es mía también.

  • Comprador: ¿Dónde espera usted que yo duerma? ¿En mi campera?

  • Mercader: ¡Oh, tienes una campera! ¿verdad? También es mía. ¿Qué más tienes?

  • Comprador: ¿Esta insinuando que voy a dormir en mi automóvil?

  • Mercader: ¿Tienes un automóvil?

  • Comprador: Sí, tengo dos.

  • Mercader: Son míos también.

  • Comprador: Pero ¿Dónde va a vivir mi familia?

  • Mercader: ¿Tienes una familia?

  • Comprador: Sí, tengo una esposa y tres hijos.

  • Mercader: Son míos también. Me estaba olvidando, ¡Tú también eres mío! Todo lo que posees es mío, tu familia, tu casa tu campera, tus automóviles ¡Todo!

  • Mercader: Voy a dejar que los tengas, pero cuando los necesite, debes renunciar a ellos, pues ahora me pertenecen, así como tú eres mío ahora.
Creo que no hay nada más que agregar a esta historia. Debemos poner a Cristo por encima de todo lo demás en esta vida.

domingo, 24 de abril de 2016

CUANDO LLEGA EL ADIOS


Nunca pensaste que te verías enfrentada a esta situación, pero ha llegado la hora de marchar.
Al principio nunca es sencillo y estás convencida que no tienes las fuerzas para dar ese paso, al menos no en este momento. Sabes que lo que está a punto de pasar es necesario, que ya era hora, que no eres feliz, que todo esto no te hace bien. Sabes que es el fin, pero nunca imaginaste que sería así porque de partida nunca imaginaste que todo acabaría. Sí, quizás tuviste demasiadas esperanzas o simplemente eres demasiado romántica, pero esperabas lograr con esta persona en particular eso que tanto anhelabas. Sentías que era el momento, sentías que todo se alineaba de manera correcta hasta que simplemente aceptaste que llevabas meses mintiéndote.

Te gustaría verbalizar lo que estás sintiendo, te gustaría explicar que aunque te marchas, el amor que sientes por ellos sigue intacto y que es justamente eso lo que hace las cosas tan difíciles. también tiene que ver con que te da miedo pronunciar esas palabras que luego ya no podrás borrar. Una vez que las digas perderás toda posibilidad de volver
Si te miras al espejo y eres honesta contigo misma sabes que sólo te estás dando excusas, que de una u otra forma sigues negando este momento que parece tan inevitable. No es necesario que te sigas mintiendo, sabes que una sola palabra bastará. ‘Adiós’ es una de esas palabras que siempre imaginaste en tu cabeza como parte de alguna película, de alguna escena dramática y ensayada, sin embargo, en tu caso estas 5 letras serán lo que lo cambiarán todo del cielo a la tierra. De una u otra forma sabes que el cambio se dio mucho más atrás, que lo que sucede ahora es sólo una confirmación de lo que ya sabías.
Te preguntas si es que quizás tiene que ver con la forma en la que eres, si es que quizás no era el momento adecuado para estar con él o si es que simplemente no era el momento adecuado para nada que tuviese que ver con el corazón. De cualquier forma,sabes que nada de lo que pasó fue exactamente culpa de él o culpa tuya, simplemente las circunstancias no fueron las adecuadas, y por difícil que sea esta decisión ya no hay vuelta atrás.

martes, 19 de abril de 2016

Aprendí

Y aprendí que las historias no se escriben solas, que necesitan de las palabras para que se empiecen a escribir. Que no todas empiezan con “Había una vez” ni terminan con un “Felices para siempre”, que algunas jamás pasan del prólogo, que “adiós” no significa el punto final. Que hay unas que las terminas de escribir con lágrimas y las vuelves a leer y te das cuenta de que otra vez te harán llorar. Que la historia comienza con un sueño y por lo tanto jamás debemos de dejar de soñar.